
Amor afortunado de penas alejadas.
Lo más doloroso: ser recibido pero no esperado.
El amanecer desterró a la noche sombría
del país del amor que moría.
Esa almohada turbulenta que hace girar
los pensamientos encadenados, sin cesar.
Lo más afortunado: ser amante cómplice del Amor,
sin temor a ocasionarle daño.
Hay amores que nacen en el tiempo sin encontrar
inicio ni final.
Sólo están sin saber el motivo original.
Son amores que acariciar debemos, con brillantes
guantes de plata para sabor del tacto de los “sentidos”.
las abejas aventajadas aguijonean nuestra humana piel.
De ahí el hinchazón doloroso del llamado Amor.
Algo que con “dolor” se lleva bien; suena gracioso.
no más golpes pasionales en el pasillo del honor.
Sí al Amor con libertad, con plenitud, con entusiasmo
reverencial y con sudor convulsionado de la pasión
en la alcoba.
¡ Vivan las damas cumplidas, las mujeres sonrientes y sus cuerpos desnudos !
Jofiel Guevara Rallín
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