
Destino heredado
La vida ofrece un destino,
que cada hombre en su camino
escuche el lenguaje del alma,
nada oculto, toda luz con calma.
Des-unión no es posible ya,
sangre divina mezclada está.
De sus brotes altos, frutos fueron,
de tallos bajos, flores nacieron.
Que agradable es el despertar,
recuerdo de negado descartar
mas, la luz de los días por estar,
ser intensa como al empezar.
Gracias María por tu herencia, por tu voluntad divina, por tu perpetuidad.
Gracias Jesús por tu sangre, por tus mensajes y por el consuelo de muchas gentes.
Javier Alfaro Guillén
