viernes, 13 de julio de 2007

El césped


El césped verde brilla alegremente.
El colorido de la tierra transporta al observador a un nivel superior, alejado del mundo de la mente dormida.
El gozo es saber encontrar la medida de los pensares. Sin que pensamiento hable más alto que otro, ni que se olvide ninguno de ellos del que lo habita.
La medida de lo invisible es reglada por el rastro que deja en su camino. El verdadero trasiego terrestre no concibe la separación de lo aparente y lo aparecido.

Todo es un plato sazonado que el mejor chef cocinó para nosotros.
Creo que el hombre es un Dios dormido que no quiere despertar de su cómoda cama.


Javier Alfaro Guillén



No hay comentarios.: