lunes, 16 de julio de 2007

Lo símple


De lo simple aprendo, de lo múltiple solo me despisto. La no implicación es la clave a un problema incierto, dejar que la mente no se abrume con rebuscados y circulares pensamientos.

Llega el momento, arriba a puerto el barco cargado de felicidad. No por más pedir serán las respuestas de mayor calidad.

¿Qué manantial surge de las entrañas que no sienten? No me importa conocerlo, pues no modela mi ser. Un duro trago que el amargo paladar saborea. Mi alma busca conocer pero sufre por lo conocido. Locura de un loco poeta que rescató al tiempo de su espacio personal.

Mil razones da el olvido.
Mil temores da el recuerdo.
Mil demonios da la mente,
de no agradecer lo vivido.



Javier Alfaro Guillén


2 comentarios:

Samadhi dijo...

Mil razones para un alma enamorada,
mil razones para un poeta eterno,
mil razones para vestir tu velo...

Libertad, libertad... gritó el viento

Anónimo dijo...

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia, entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el amor no significa recostarse y una compañía no significa seguridad.
Y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.
Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno empieza a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes, y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo, uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema.
Así uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente uno puede aguantar, que realmente uno es fuerte, que uno realmente vale.
Y uno aprende y aprende, y con cada adiós uno aprende...

Jorge luis borges