
El secreto de la vida es la confianza en el poder interior de cada uno, nuestros barrotes son dorados y ornamentales, tan sólo sostienen la puerta de nuestra prisión. No hay cerradura, empujando se abre y se libera el espíritu de la soledad. El interior es como el exterior, lo inferior es como lo superior, por lo tanto que más da que la puerta ceda hacia nosotros o hacia afuera. La cuestión es abrirla de par en par y ver que se trata de una vestimenta más en las herramientas que nos fueron dadas.
Javier Alfaro Guillén
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