En la cueva del olvido brillan los pensamientos reales.
En la cueva del olvido anidan las Almas que transitan en la eternidad.
En la cueva del olvido las paredes iridiscentes transmiten emoción.
En la cueva del olvido nació un día mi Alma, pero no me acuerdo.
La entrada de la cueva del olvido está a medio camino entre la razón y el corazón, en mitad de una gran montaña donde sus raices son galerias...
La cueva del olvido llama mi atención con colores violáceos que inspiran devoción.
El acceso a la cueva del olvido es por medio del puro Amor en las manos portado, haciendo de llave.
En la cueva del olvido recordaré un día quién soy.
Yo soy, tan sólo, de la cueva del olvido...
Si con la cueva del olvido sueñas, verás a unos dulces ancianos con túnicas en la entrada, ellos vigilán el tráfico efímero del mundo...
Javier Alfaro Guillén

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