Un día aprendí que el amor es un juego de los dioses.
Un día recordé que una vez fuimos como dioses.
Un día no olvidaré lo que recordé y aprendí,
porque formaré parte del juego y de los dioses...
El olvido, pena impuesta
a la eterna respuesta,
de aprender con sabiduría
lo que no olvidamos cada día...
Javier Alfaro Guillén



