Pintado con colores de invierno
esta el bosque de las ilusiones,
amante de los días y siervo de las noches.
Un complejo escenario de lo eterno.
A orillas del río, el agua remoja
las piedras que deja el que se enoja.
A orillas del mar, el agua acaricia
las emociones más frías como delicia.
Ni el bosque, ni el río, ni el mar
dejan ausente al que profana su altar.
La Tierra escupe el propósito
que el hombre entierra, en mal depósito.
Escucha la verdad del día que vivas
y rechaza la palabra de verdades esquivas...
El color de una gota varía de la luz que la ilumina...
Javier Alfaro Guillén
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