martes, 13 de febrero de 2007

De lo buscado, quiera Dios que lo halle encontrado, que lo más oculto se zafe de su negrez y se trasforme en un jovial y luminoso estandarte.


No persigo un olvido, sino un recuerdo que mañana me reconforte sabiendo que aproveché el camino.

De lo que das algo queda. De lo que retienes, algo que de su dueño no tienes.
Quién ha de compartir ha de saber vivir.
Las flores del olvido son del amor esquivo que evidencia lo negativo de su Ser.
El caramelo en la boca se deshace tan pronto como la sangre necesite de su azucar.

El dulzor de la pasión no admite comparación, es un edulcorante natural que alimenta a la emoción. No hay obstrucción de arterias por causa de ese dulzor. Sí, espesamiento del pensamiento del amante.

De lo amado a lo soñado existe muy poca diferencia si se admite con dinamismo su presencia.



Jofiel Guevara Rallín

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