Adiós mariposa sin alas, volaste entre las secas ramas de la cordura y dejaste un sueño truncado. Aromas de tierra húmeda se respiran en el viejo bosque, donde las reales hadas reconocen la bondad.
El Adiós está escrito en un árbol que parecía seco y reverdece entre las aguas del estanque...
No hay más razón que la no impuesta, no existe dolor entre las migas del pan seco, hay transformación que fermenta la levadura de la eterna verdad... El desapego...
Verdad o engaño, tal vez el espejo interior es una máscara que engulle al Amor certero y lo defeca en una aparente realidad difusa que vuela en lo efímero...
Siempre hay agradecimiento incluso en los malos momentos pues nos muestran que el verdadero caminar es de uno y no de dos.
La marea atrapa lo que no es nuestro y lo devuelve al mar para que se transforme...
Adiós en el tiempo... tiempo que se fue y ya nunca más volverá...
Javier Alfaro Guillén



