Las heces de los peces no flotan en mi sopa.
Los colores de mis pisadas huelen a tierra húmeda.
El viento canturrea en mis oídos
la cálida brisa de un verano que se escapa.
Los sueños escriben notas de colores
que la ley natural pronuncia en voz alta.
Extrae del vacío destellos de libertad y abraza a la eternidad.
Reflexiones irreverentes del Alma que danzan en el mundo irreal...

Javier Alfaro Guillén
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