
La mesa del comensal dispuesta está, los alimentos han de ser espirituales.
Solo se recolectan los frutos de la huerta del alma con el esfuerzo de la contemplación.
Desde la escalera al cielo* podemos ascender o descender, ese axis mundi que tiene una línea divisoria demasiado fina para estar dormidos.
“Dios dispone y el hombre se lo come”
Que debilidad, que obstinación tiene el ser humano en desechar lo que se siente pero no ve.
Es evidente que Quién dispuso, es porque ofreció por siempre las dádivas divinas.
Esa realidad hay que verla con buenos ojos, como la imagen superior, si con ojos dormidos la miras solo veras imagen movida, pero si presto ante tus ojos unas gafas de rojo y verde colocas algo más real verás.
Javier Alfaro Guillén
*Scala Dei, Tarragona.
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